Desde
su debut en la actuación a corta edad, Francisca Aronsson ha cautivado al
público con su talento. La conocimos en televisión en 2015, cuando hizo una
breve aparición en la telenovela Amor de madre a los 8 años. Un año después,
ingresó al cine con el protagónico de Margarita. Desde entonces, no se ha
detenido y ahora celebra la mayoría de edad con tres producciones bajo la
manga: LaLola, Pituca sin Lucas y Perra vida, mientras se prepara para su
primer proyecto con Netflix.
En
conversación con RPP, la actriz sueca de origen peruano reconoce que, aunque
"ama" la industria del entretenimiento y se siente “agradecida” por
las oportunidades que han surgido en el camino, “ha sido muy retador” vivir
expuesta al público desde tan joven.
“Haber
crecido frente a las cámaras, con las opiniones de la gente, es fuerte”,
agrega. Sin embargo, asegura: “No me imagino cómo hubiera sido mi vida sin
esto”.
Aunque
acaba de cumplir 18 años, su vida ha sido un viaje interesante que la ha
llevado a conocer a grandes estrellas, como el actor estadounidense Al Pacino,
protagonista de películas icónicas como El Padrino, Scarface y El irlandés.
“Conocí a Al Pacino cuando tenía 9 años. Lo encontré en la calle, en Beverly
Hills. Creo que eso es algo que me marcó mucho. Era muy pequeña y fueron
miradas; justo estábamos pasando por su casa y él estaba saliendo. Fue muy
gracioso”, recuerda.


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